En los últimos años, algunas corporaciones latinoamericanas como Techint o Cemex atravesaron un exitoso proceso de expansión internacional. Pero la mayoría sigue enfrentando serios problemas. ¿Cuáles son? ¿Cómo resolverlos?
Mercados protegidos, contratos con el Estado y márgenes de ganancia en el punto de confort han sido, por décadas, características comunes de muchas corporaciones latinoamericanas.
Si a esto le sumamos la debilidad de los mercados de capitales locales (con sus altos costos de financiación), los incentivos para la internacionalización de las operaciones eran más bien débiles.
Sin embargo, desde la década del '90, la desregulación de los mercados de bienes y capitales modificó radicalmente el panorama. Así, algunas empresas han emprendido espectaculares proyectos de expansión global. Los casos más citados: la argentina Tenaris, las brasileñas Petrobras y Embraer y la mexicana Cemex. Así, en base a estos ejemplos felices, muchos auguran un brillante porvenir global a las corporaciones del subcontinente.
No obstante, lo cierto es que aún son pocas las compañías que han logrado implementar una exitosa estrategia global. Los casos de Tenaris, Embraer o Cemex son, por ahora, excepciones a la regla.
En el artículo Building global champions in Latin America, Adrián Kohan y Pablo Haberer, directores de las oficinas de McKinsey en Buenos Aires y San Pablo, ofrecen un profundo análisis sobre los problemas que suelen complicar la tan anhelada globalización de las compañías latinoamericanas.
1) De las ventajas competitivas locales a las oportunidades globales...
Las políticas proteccionistas tradicionales de los gobiernos latinoamericanos han sido denostadas desde todos los ángulos. Sin embargo, señalan los investigadores, es posible que hayan sentado las primeras bases de la expansión internacional.
Los proyectos de crecimiento global son extremadamente costosos y requieren una formidable espalda financiera. Así, gracias a la protección estatal, muchas compañías del subcontinente pudieron crecer hasta tener la escala necesaria para un proceso de internacionalización.
Durante el proceso de crecimiento en el mercado interno, muchas compañías latinoamericanas ganaron expertise en un área determinada que luego sería la ventaja competitiva para apalancar el proceso de internacionalización. Bajo el paraguas del Estado, por ejemplo, Tenaris forjó su experiencia en la producción de tubos de acero, la misma ventaja que luego utilizó en su exitosísima expansión global.
2) La siempre difícil guerra por el talento
Pocos dudan de la calidad de los ingenieros y técnicos graduados en las universidades latinoamericanas. Por décadas, han sido la materia prima de la "fuga de cerebros". Por el contrario, señalan los investigadores de McKinsey, lo que no abunda por estos pagos es el talento directivo.
Los procesos de internacionalización necesitan ejecutivos dispuestos a expatriarse. No obstante, muchos ejecutivos locales prefieren declinar asignaciones al extranjero pues valoran más la cercanía de sus afectos que una carrera global exitosa.
Algunas empresas han aplicado ciertas medidas para enfrentar el problema. La siderúrgica brasileña Gerdau, por ejemplo, participa en eventos de reclutamiento ejecutivo en universidades de los Estados Unidos. Tenaris, por su parte, fundó una universidad propia para capacitar a sus propios dirigentes.
3) La omnipresente cultura corporativa
Hoy en día, casi ningún artículo de management está exento de alguna mención a la importancia de la cultura corporativa. Tener a los mejores talentos no es suficiente. También es necesario empaparlos de los valores de la firma para que puedan desplegar todo su potencial.
Y el tema cultural se vuelve vital en empresas que pretenden incrementar su presencia en el exterior a través de la vía rápida de las fusiones y adquisiciones. Es muy común que, tras concretar la operación, muchos de los managers de la empresa adquirida terminen abandonando la compañía por no adaptarse a los valores y a la "manera de hacer las cosas" del nuevo propietario.
De esta forma, la compañía latinoamericana pierde gran parte de lo que había ido a buscar con la fusión: el acceso a talento directivo.
Para resolver este problema, algunas empresas han impuesto la práctica de que ejecutivos de la casa matriz viajen a la subsidiaria de otro país durante unos días por mes para transmitir la cultura corporativa. Tenaris, por su parte, confía en su universidad como un vehículo de difusión de los valores de la empresa.
En definitiva, señalan los expertos de McKinsey, en los últimos años, las corporaciones latinoamericanas han salido de su encierro para emprender una estrategia con vocación global. La mayoría apalanca su nueva inserción sobre las ventajas competitivas adquiridas en años de experiencia en el mercado interno. Ahora, el desafío es superar los escollos que quedan en el camino para convertirse en empresas verdaderamente globales. El sueño es viable. Pero queda mucho trabajo por hacer.
De la redacción de MATERIABIZ
redaccion@materiabiz.com
Si a esto le sumamos la debilidad de los mercados de capitales locales (con sus altos costos de financiación), los incentivos para la internacionalización de las operaciones eran más bien débiles.
Sin embargo, desde la década del '90, la desregulación de los mercados de bienes y capitales modificó radicalmente el panorama. Así, algunas empresas han emprendido espectaculares proyectos de expansión global. Los casos más citados: la argentina Tenaris, las brasileñas Petrobras y Embraer y la mexicana Cemex. Así, en base a estos ejemplos felices, muchos auguran un brillante porvenir global a las corporaciones del subcontinente.
No obstante, lo cierto es que aún son pocas las compañías que han logrado implementar una exitosa estrategia global. Los casos de Tenaris, Embraer o Cemex son, por ahora, excepciones a la regla.
En el artículo Building global champions in Latin America, Adrián Kohan y Pablo Haberer, directores de las oficinas de McKinsey en Buenos Aires y San Pablo, ofrecen un profundo análisis sobre los problemas que suelen complicar la tan anhelada globalización de las compañías latinoamericanas.
1) De las ventajas competitivas locales a las oportunidades globales...
Las políticas proteccionistas tradicionales de los gobiernos latinoamericanos han sido denostadas desde todos los ángulos. Sin embargo, señalan los investigadores, es posible que hayan sentado las primeras bases de la expansión internacional.
Los proyectos de crecimiento global son extremadamente costosos y requieren una formidable espalda financiera. Así, gracias a la protección estatal, muchas compañías del subcontinente pudieron crecer hasta tener la escala necesaria para un proceso de internacionalización.
Durante el proceso de crecimiento en el mercado interno, muchas compañías latinoamericanas ganaron expertise en un área determinada que luego sería la ventaja competitiva para apalancar el proceso de internacionalización. Bajo el paraguas del Estado, por ejemplo, Tenaris forjó su experiencia en la producción de tubos de acero, la misma ventaja que luego utilizó en su exitosísima expansión global.
2) La siempre difícil guerra por el talento
Pocos dudan de la calidad de los ingenieros y técnicos graduados en las universidades latinoamericanas. Por décadas, han sido la materia prima de la "fuga de cerebros". Por el contrario, señalan los investigadores de McKinsey, lo que no abunda por estos pagos es el talento directivo.
Los procesos de internacionalización necesitan ejecutivos dispuestos a expatriarse. No obstante, muchos ejecutivos locales prefieren declinar asignaciones al extranjero pues valoran más la cercanía de sus afectos que una carrera global exitosa.
Algunas empresas han aplicado ciertas medidas para enfrentar el problema. La siderúrgica brasileña Gerdau, por ejemplo, participa en eventos de reclutamiento ejecutivo en universidades de los Estados Unidos. Tenaris, por su parte, fundó una universidad propia para capacitar a sus propios dirigentes.
3) La omnipresente cultura corporativa
Hoy en día, casi ningún artículo de management está exento de alguna mención a la importancia de la cultura corporativa. Tener a los mejores talentos no es suficiente. También es necesario empaparlos de los valores de la firma para que puedan desplegar todo su potencial.
Y el tema cultural se vuelve vital en empresas que pretenden incrementar su presencia en el exterior a través de la vía rápida de las fusiones y adquisiciones. Es muy común que, tras concretar la operación, muchos de los managers de la empresa adquirida terminen abandonando la compañía por no adaptarse a los valores y a la "manera de hacer las cosas" del nuevo propietario.
De esta forma, la compañía latinoamericana pierde gran parte de lo que había ido a buscar con la fusión: el acceso a talento directivo.
Para resolver este problema, algunas empresas han impuesto la práctica de que ejecutivos de la casa matriz viajen a la subsidiaria de otro país durante unos días por mes para transmitir la cultura corporativa. Tenaris, por su parte, confía en su universidad como un vehículo de difusión de los valores de la empresa.
En definitiva, señalan los expertos de McKinsey, en los últimos años, las corporaciones latinoamericanas han salido de su encierro para emprender una estrategia con vocación global. La mayoría apalanca su nueva inserción sobre las ventajas competitivas adquiridas en años de experiencia en el mercado interno. Ahora, el desafío es superar los escollos que quedan en el camino para convertirse en empresas verdaderamente globales. El sueño es viable. Pero queda mucho trabajo por hacer.
De la redacción de MATERIABIZ
redaccion@materiabiz.com

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