El 27 de agosto a la tardecita, mientras empezaba a organizar mi semana al paso tranquilo del domingo, sonó mi celular. Era un amigo con quien hablamos a menudo, así que empezó sin preámbulos. "¿Te enteraste?", me preguntó. Fuera lo que fuese, no se hizo esperar, y lanzó: "Google cerró acceso a la Argentina".
Era una bomba, pero ya había oído cosas así antes. Le dije que eso no parecía tener sentido y que, además, Google había estado funcionando perfectamente bien en mi caso. "Probá Google.com.ar ", desafió.
En efecto, ante cualquier búsqueda, Google.com.ar (que rara vez uso) anunciaba que se habían eliminado un número de resultados y que esto se debía a una demanda de tipo legal. Para más detalles, uno debía hacer un clic en un vínculo al pie. Allí no había nada sobre el asunto. La última demanda asentada en los registros era contra un sitio (no contra toda la Argentina) y había ocurrido en 2003.
Le pedí más detalles sobre qué había pasado. Pero esta vez no hubo respuesta. Como fuere, el comunicado es bastante claro. Google.com.ar se cayó unas horas el domingo a la tarde. Ninguna conspiración. Y sí respondieron.
Por Eduardo Dahl
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/836861

0 comentarios:
Publicar un comentario